Paróse en una mañana
la moza entre la junquera
la moza entre la junquera
por ver si clavando hinojos,
su sed del río prendiera.
Arlés viene a ser su nombre,
manantial a media legua;
granando en verde la orilla,
que al cauce del Tajo, pecha.
En tanto besan sus labios
el cristal del agua fresca,
trae el viento entre los chopos
ruidos de gentes de guerra
¡Cuernos de batalla suenan,
allá en mitad de la vega!
¿Do ha de esconderse la niña
y que la daga no hiera?.
Entre mimbres y cañizo,
quedó la dama morena;
con su cántara cual arco,
con los juncos por almena.
Arriba de la colina,
hacia su cara siniestra,
hombres hay de media luna,
van mas de mil en hilera.
A la parte que hace frente,
subidos en la cimera,
no mas de quinientos son
bajo cristiana bandera.
Marchan altos estandartes,
se ajuntan hombres y bestias,
los peones con sus picas,
los caballeros, a espuela.
